* AI-generated image

Ensayos destructivos o no destructivos: cómo elegir el método adecuado para tus necesidades

Si estás visitando esta página web, no te estoy diciendo nada nuevo al afirmar que, en la industria, someter un producto a pruebas de estanqueidad es esencial para garantizar su calidad y seguridad.

Pero, ¿es realmente necesario realizar pruebas que destruyan el producto para asegurarse de que cumple con las especificaciones?

A primera vista, los ensayos no destructivos parecen ofrecer todas las ventajas: conservan los productos, minimizan los residuos y reducen las pérdidas. Sin embargo, no siempre son la opción más adecuada, sobre todo desde un punto de vista económico.

Además, el método adecuado no depende únicamente de tu sector de actividad. También depende del valor de tus productos, de los volúmenes que hay que inspeccionar y del nivel de precisión requerido.

Veamos si puedo ayudarte a tomar la mejor decisión.

Desde cruasanes de chocolate hasta productos sanitarios: por qué el valor del producto marca la diferencia

En una empresa manufacturera como Brioche Pasquier, las líneas de producción fabrican millones de productos de pastelería. El coste unitario de producción es bajo: destruir unas pocas muestras para comprobar que el envase es hermético sigue siendo económicamente aceptable.

Por el contrario, participé en un proyecto de ensayo de un sensor destinado a equipos quirúrgicos, con un valor unitario de hasta 15 000 €. A ese precio, resulta difícil plantearse su destrucción en cada inspección.

Esta es precisamente la ventaja de los ensayos no destructivos: comprobar la integridad de un producto sin dañarlo, de modo que pueda reincorporarse a la cadena de suministro si cumple los requisitos.

Por supuesto, entre estos dos extremos, existe una amplia gama de situaciones, rangos de precios y posibilidades. Además, el precio del producto no es el único criterio a tener en cuenta.

Muestreo o inspección al 100 %: el volumen entra en juego

Otra cuestión clave: ¿cuántos productos necesitas someter a ensayo?

Si tu protocolo de calidad implica analizar unas pocas muestras por lote, un método de ensayo destructivo podría ser adecuado.

Por otro lado, si deseas inspeccionar hasta el 100 % de tu producción, no es de extrañar que lo que necesites sean ensayos no destructivos, siempre que la tecnología sea adecuada para tus productos y tus ritmos de producción.

En el caso de los ensayos no destructivos, la inversión inicial suele ser mayor. Pero hay que mirar más allá del precio de la máquina: ¿cuánto cuestan las muestras destruidas, cuánto tiempo se dedica a los ensayos y cuáles son las pérdidas acumuladas a lo largo de un año?

Por no hablar del beneficio medioambiental: un menor número de productos destruidos también supone un menor desperdicio de materias primas, energía y recursos. Se trata de una inversión que, además, forma parte de (y respalda) tu enfoque de RSE.

Los ensayos destructivos siguen teniendo un futuro prometedor… siempre y cuando ganen en precisión.

Pero hay que tener cuidado de no considerar los ensayos destructivos como una tecnología obsoleta e imprecisa de una época pasada.

Esta tecnología también está evolucionando, con equipos que mejoran la fiabilidad al tiempo que minimizan los daños innecesarios.

Imagina una cámara en la que colocas veinte paquetes para realizar un ensayo de burbujas. Si el equipo no permite ajustar con precisión el nivel de vacío, tus 20 muestras podrían reventar antes incluso de que hayas podido observar un resultado útil. Entonces tendrías que empezar de nuevo, con nuevas muestras.

No es precisamente lo ideal…

Esta es precisamente la ventaja del equipo DVACI que ofrezco en Control Sensei: gracias a una regulación precisa y a fluctuaciones controladas del vacío, permite un mejor control de las condiciones de ensayo y ayuda a prevenir daños accidentales.

De este modo, conservamos la rentabilidad de los ensayos destructivos, al tiempo que mejoramos su reproducibilidad y control.
Dicho esto, para determinados productos y sectores, el ensayo destructivo de burbujas o el ensayo en seco seguirán siendo siempre la opción más adecuada.

Depende de nosotros idear sistemas más eficaces y asesorarte lo mejor posible.

Entonces, ¿cómo elegir? Cuatro preguntas que debes hacerte antes de invertir

Antes de elegir una tecnología o recomendar un dispositivo de ensayo, hay cuatro factores que hay que tener en cuenta:

  • El valor del producto: ¿cuánto cuesta destruir una muestra?
  • Volúmenes: ¿necesitas analizar unas pocas unidades por lote o toda la producción?
  • Sensibilidad: ¿qué tamaño de fuga debe poder detectar de forma fiable?
  • Coste total: ¿cuál es la inversión necesaria y cuáles son los costes de funcionamiento, teniendo en cuenta el tiempo de ensayo y los desechos?

Sus respuestas le ayudarán a orientar la elección hacia una solución que sea técnicamente fiable, económicamente viable y adecuada a sus necesidades.

En definitiva, el método adecuado es aquel que se adapta a tus necesidades.

Soy consciente de que me estoy repitiendo, pero nuestra función como consultores no es orientaros hacia la tecnología más sofisticada, prestigiosa o cara. Se trata de ayudaros a identificar y poner en práctica la solución más adecuada para vuestras líneas de producción y laboratorios.

Pruebas destructivas optimizadas, una solución no destructiva o una combinación de ambas: cada situación requiere un análisis de vuestras limitaciones reales.

¿Queréis que vuestras inspecciones sean más fiables y, al mismo tiempo, reducir vuestras pérdidas?