Industria farmacéutica: ¿qué pruebas se deben realizar para garantizar la estanqueidad de los envases?
En el sector agroalimentario, un envase defectuoso suele suponer un producto desperdiciado. Sin embargo, en la industria farmacéutica, puede poner en peligro una vida… Esta diferencia fundamental explica por qué los requisitos de las pruebas de estanqueidad galénica son de un nivel totalmente distinto en cuanto a precisión y fiabilidad.
En este contexto, Control Sensei y DVACI trabajan para mejorar un método de referencia en la integridad del envasado farmacéutico: la prueba con azul de metileno.
Nuestro objetivo: ganar en eficacia sin perder rigor. Breve resumen de esta conocida prueba y presentación de nuestro enfoque innovador.
Del blíster al inyectable: los retos del envasado farmacéutico
Los medicamentos envasados en blísteres, frascos o jeringas precargadas (PreFilled Syringe, o PFS) comparten un requisito común: su envase debe ser perfectamente hermético (¡por supuesto!). Sin embargo, cada formato plantea sus propias dificultades a la hora de realizar el control.
En el caso de los blísteres, lo que dificulta las pruebas es que el volumen reducido, dependiendo del tamaño de la fuga, generará una cantidad ínfima de burbujas muy pequeñas, difíciles de detectar. Por lo tanto, se prefiere la prueba de penetración de colorante.
En el caso de los frascos tintados, destinados a proteger los principios activos de la luz, la dificultad es precisamente de orden colorimétrico: la coloración del propio envase puede ocultar la presencia de azul de metileno en su interior, incluso en caso de fuga confirmada.
El protocolo CCIT (Container Closure Integrity Testing), en el sector farmacéutico, se aplica especialmente a envases como ampollas, frascos, viales y PFS.
Y, a diferencia del sector agroalimentario, donde se busca detectar fugas de entre 80 y 100 micras, los umbrales en el sector farmacéutico bajan hasta las 30, o incluso las 10 micras.
Por otra parte, para lograr una esterilidad absoluta, hay que ir aún más allá (por debajo de la micra), con tecnologías como los gases trazadores de helio o la detección de fugas por alta tensión (HVLD).
La prueba del azul de metileno en el marco del CCIT
Elegir el método adecuado en función del umbral de detección
Como ya saben, el CCIT no es un método en sí mismo, sino un marco normativo que obliga a todos los fabricantes a demostrar la integridad de su envase, desde el inicio de la producción hasta que llega al paciente.[Para obtener una visión completa de los métodos disponibles, visita nuestra página dedicada a las pruebas CCIT.]
Para fugas de entre 30 y 50 micras, la prueba de inmersión en una solución de azul de metileno es un método reconocido y ampliamente utilizado. De hecho, esto es precisamente lo que ofrece Control Sensei con sus cámaras de vacío especializadas para blísteres y envases farmacéuticos.
La fase de penetración: la más crítica
Breve resumen del ciclo de la prueba:
1. Depresión a −270 mbar
2. Mantenimiento del vacío durante 10 minutos (norma ISO 8871-5-2016, anexo D) e inmersión
3. Vuelta a la presión atmosférica (con 30 minutos de espera en esta ocasión…)
Es este retorno a la presión atmosférica tras la fase de depresión lo que permite que el colorante penetre en la posible fuga por diferencia de presión. Y es esta fase de penetración la que concentra los retos y nuestras reflexiones, porque es la más larga y la que corre el riesgo de ser descuidada en la práctica.
Sin embargo, es ella la que condiciona la fiabilidad del resultado.
Un ciclo completo de esta prueba dura, por tanto, unos 45 minutos, lo que obliga a hacer funcionar tres aparatos (en tres espacios) en paralelo y de forma continua para comprobar una producción cada 15 minutos.
Otra limitación a tener en cuenta es la de la detección visual.
Con una concentración de 1 g/L, el colorante es ciertamente muy intenso, ¡pero el volumen que atraviesa una fuga de 40 micras sigue siendo ínfimo!
Así que sí, en un sólido (pastilla, comprimido), la coloración se detecta fácilmente. Pero en un líquido transparente, se necesita un ojo muy entrenado o recurrir a un fotómetro para estimar la contaminación por azul de metileno.
El enfoque innovador de DVACI y Control Sensei: reducir el tiempo de prueba sin comprometer la calidad
La idea surgió tras trabajar de forma constante en el laboratorio, junto con nuestros socios del sector, y tras comprender los efectos de la presión sobre los distintos tipos de envases: introducir una ligera sobrepresión positiva tras el retorno a la presión atmosférica, para «empujar» activamente el colorante hacia la fuga en lugar de esperar a que llegara allí de forma natural.
El ciclo optimizado del dispositivo DVACI Pharma V&P queda así:
- Depresión a −270 mbar
- Mantenimiento del vacío durante 10 minutos (siempre de conformidad con la norma ISO 8871-5-2016, anexo D) e inmersión
- Vuelta a la presión atmosférica
- Presurización positiva que inicia la fase de penetración y guía el colorante más rápidamente hacia la fuga
- Vuelta a la presión atmosférica y control visual o mediante fotómetro.
Nuestras pruebas son ampliamente concluyentes: al acortar la duración de la fase de penetración, este enfoque mejora el ritmo (y la legibilidad) de las pruebas, y reduce el número de aparatos necesarios sin incumplir las normas vigentes.
Conclusión
La prueba del azul de metileno lleva décadas demostrando su eficacia en la industria farmacéutica. Sin embargo, el tiempo que requiere el procedimiento conlleva riesgos de descuido o dificultades a la hora de realizar pruebas a gran escala.
Lo que estamos explorando con DVACI es la próxima evolución de esta prueba imprescindible: más rápida, más ágil desde el punto de vista logístico e igual de rigurosa.
¿Desea evaluar si este enfoque se adapta a sus envases y ritmos de producción? Póngase en contacto con nosotros: analizaremos sus necesidades y le orientaremos hacia la solución más adecuada.




