El rol del «Sensei» industrial: por qué una mirada externa lo cambia todo

Cuando se trabaja todos los días en una línea de producción, a veces se acaba por no ver lo que realmente funciona mal.
Se corrigen los síntomas. Se ajustan los márgenes. Se compensa. Se encuentran soluciones temporales.
Pero a menudo nos falta perspectiva para comprender lo que realmente está pasando.

Es un fenómeno que observo muy a menudo en mis clientes: los equipos son competentes, comprometidos, rigurosos, pero tienen «la nariz pegada al manillar». Y en industrias tan exigentes como la farmacéutica, la agroalimentaria o la aeronáutica, esta falta de perspectiva puede salir muy cara: desechos, pérdidas de material, incumplimientos, sin contar el estrés innecesario.

Es precisamente aquí donde una mirada externa cobra todo su valor.
Y eso es también lo que dio origen a Control Sensei.
A continuación, explico lo que entiendo por «Sensei industrial», por qué esta mirada externa lo cambia todo y cómo aplico esta filosofía a nuestras profesiones.

El rol del Sensei: transmitir conocimientos y guiar con respeto

Sensei es un término japonés que significa literalmente «el que nació antes».
No es una cuestión de edad, sino de experiencia.

En la cultura japonesa, un Sensei es reconocido por sus conocimientos precisos, pero también por su capacidad para transmitirlos con exigencia, precisión y respeto. El término se utiliza para designar a profesores, médicos, artistas y practicantes de disciplinas ancestrales y rigurosas, como las artes marciales o la caligrafía.

Tradicionalmente, el Sensei tiene un papel de guía, referente y motivador… No está ahí para imponer un conocimiento, sino para observar, cuestionar el conjunto de una disciplina, explicar, corregir y, sobre todo, acompañar.

Es en esta filosofía en la que he querido inscribir Control Sensei: un enfoque basado en la experiencia, la ética, la disciplina técnica y el respeto mutuo, para aportar soluciones completas y acompañar en su aplicación técnica en toda la línea de producción.

De la experiencia a las soluciones a medida: un enfoque exigente e innovador

Antes de crear Control Sensei, pasé más de veinte años dirigiendo equipos y trabajando en entornos industriales con muchas restricciones.
Sé lo que significan los conceptos de compromiso, plazos, presupuesto y la presión a la que están sometidos los equipos de Calidad y Producción.

Desde hace cinco años, Control Sensei se dedica por completo a cuestiones relacionadas con el embalaje, las pruebas de estanqueidad, el control de la integridad de los productos y las restricciones normativas asociadas, ya se trate de normas históricas o de nuevos marcos europeos como el PPWR.

Conozco al dedillo las máquinas que ofrezco: sus incomparables cualidades, sus limitaciones, sus usos reales y, sobre todo, lo que no pueden resolver por sí solas.

Porque, efectivamente, algunos problemas industriales no encuentran una respuesta estandarizada en el mercado.

En estos casos, mi función consiste en tomar distancia, analizar la situación en su conjunto y construir conjuntamente una solución a medida con el cliente y sus equipos.
A veces esto implica cuestionar los hábitos, a veces incluso las decisiones iniciales… dar un paso al lado para aportar la solución más pertinente y eficaz posible a largo plazo.

Así es como Control Sensei creó una cámara de pruebas al vacío a medida para Ariane Group, que no encontraba ninguna solución existente que respondiera a sus expectativas.

Es aquí donde la mirada externa, alimentada por la experiencia, se convierte en una verdadera palanca de rendimiento, garantía de integridad y fluidez de la cadena de producción.

Transmitir hasta alcanzar la autonomía: formar en el uso con respeto y precisión.

En Control Sensei no ofrecemos formación en control de calidad en el sentido académico del término. Los empleados y empleadas están suficientemente cualificados y ya conocen bien su trabajo.

Nuestra función consiste específicamente en ayudar a los equipos a dominar perfectamente las herramientas que utilizan, comprender los fenómenos físicos en juego y ser autónomos en el uso de las soluciones implementadas.

Para ello, intento proporcionar el máximo apoyo posible: requisitos previos de instalación, manuales de usuario, soportes digitales y, próximamente, más contenidos pedagógicos.

Mi experiencia como jefe de proyectos informáticos me ayuda mucho a estructurar estas herramientas y a mantenerme cerca de mis clientes, incluso a distancia.

Otro punto esencial de mi enfoque y de la filosofía de Sensei: ¡más vale prevenir que curar! Es decir, anticiparse en lugar de sufrir, dando prioridad al mantenimiento preventivo, limitando las intervenciones de urgencia y asegurando los procesos a largo plazo.

Esta transmisión se basa en una disciplina técnica exigente, pero también en una relación de confianza, respeto y compromiso mutuos. Para mí, esa es la esencia misma del papel de Sensei.

Finalmente, al escribir este artículo, me doy cuenta de que Control Sensei no es solo una empresa de soluciones de control.
Es una postura.

La de una mirada externa, experimentada, comprometida, capaz de ayudar a los industriales a tomar distancia, a comprender mejor sus problemas y a construir soluciones duraderas, mucho más allá de la instalación de soluciones.
Y también es una profesión completa, que ejerzo con la pasión por la ingeniería de soluciones y por la transmisión.

Si trabaja en una industria exigente y siente la necesidad de tomar distancia respecto a sus retos de integridad de producto, embalaje o procesos, en una relación duradera, estaré encantado de hablar con usted.

A veces, una mirada externa lo cambia todo.